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Agosto14

Historias de postulantes que nos desafían día a día

El desafío de entrevistar personal

II parte

 

 

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El patudo/a

Patudo

 

 

“Imprímeme mi curriculum o prestame el computador para sacarlo de mi correo”….

Así se han dirigido a mi secretaria, si  ni siquiera un por favor.

Hay dos tipos de patudos: el que se siente con la libertad de hacer y deshacer en una entrevista laboral, como pensando que la oficina y todo lo que hay es de él o le pertenece por derecho, incluso la secretaria, se va a servir un té solo sin consultar, escoge dónde se sienta en la mesa sin esperar la instrucción del entrevistador, toma los lápices y todo lo que hay en el lugar.

El otro se caracteriza por llegar atrasado y sin presentar disculpas a las entrevista. Se vuelve confianzudo, hablador y complaciente, siente que con su espontaneidad y soltura “ya tiene a la psicóloga convencida que me de el cargo”. Hablan por teléfono y contestan sin solicitar autorización o sin darse cuenta que no está permitido en una entrevista, menos aún interrumpir al entrevistador o sacar una tablet para colocarse a trabajar en medio de una entrevista porque se acordó de algo que tenía que hacer.

Ambos casos no tienen limites o no saben comportarse acorde al contexto de entrevista. Se traspasan los límites. Estas reacciones son propias de las personas que les gusta tomar el control de las situaciones y piensan que dominando el contexto podrán obtener lo que desean.

¿Qué hacer?

Hay dos maneras de abordarlos que sugeriría dependiendo del nivel de “patudez” y el contexto de la situación:

  1. Mostrar quién tiene el control, es decir, ser directo y darle a entender que es una entrevista laboral y que debe comportarse. Se observa si es capaz o no de adecuarse luego de encuadrar la situación en forma directa.
  2. Observar y dejarlo ser, para ver hasta dónde puede llegar, de esta manera se tiene una apreciación más completa del actuar de la persona.

 

 

El amargado/a

amargado

“Tener gente a cargo siempre es un cacho” (el cargo que postula es de dirección).

“Todas las empresas de la región son un asco”…

 

Algunos postulantes expresan al hablar de sus empleos anteriores un fuerte resentimiento con respecto a sus jefaturas, hablan mal de sus jefes, de la empresa, de sus compañeros de trabajo lo cual deja una mala impresión en la entrevista. Esto es algo que nunca debe realizarse, pues la entrevista no es una catarsis ni una psicoterapia con respecto a malas experiencias anteriores.

En ocasiones esto demuestra que no han sido capaces de superar las experiencias negativas en sus entornos laborales, que no han aprendido de sus errores o que simplemente tienen una pésima tolerancia a la frustración. La vida tiene experiencias positivas y negativas, pero todo va en la actitud.

¿Qué hacer?

  • Explorar si están convencidos de la postulación.
  • Evaluar las razones de postulación, pero aquellas razones profundas que van más allá a la remuneración, los motivos personales y expectativas de la postulación.
  • No dejar que la entrevista se transforme en catarsis o en psicoterapia, establecer los límites, ayudarlo a enfocarse en lo positivo  ¿Qué aprendió de esta experiencia? ¿Cómo lo ha ayudado a salir fortalecido? ¿Qué errores no volvería a cometer?
  • No teñirse como entrevistador, visualizar si la “amargura” es algo profundo o instalado en la personalidad o si es circunstancial por una mala experiencia puntual.

 

 

La/el Sensible o Nervioso

El sensible

“Su postura corporal refleja un nerviosismo extremo”.

Mi secretaria relata que al ver a un postulante que necesitaba el trabajo con mucha urgencia, éste tiritaba y mostraba un nerviosismo extremo, incluso lo veían a punto de llorar, la situación de entrevista le produce mucho estrés. Hay personas que ni se imaginan cómo una entrevista puede ser situación de alta exigencia para algunos postulantes, es por eso que hay que ser acogedor en vez de incitar tensión en los postulantes.

El manejo corporal es fundamental ante una entrevista, tener capacidad de auto-control emocional. Algunas personas sienten que “se juegan la vida” en una entrevista y en muchas ocasiones es así. Esta situación también la viven los recién titulados, cuando se encuentran en proceso de búsqueda de trabajo por primera vez.

En mi experiencia me han tocado personas que no son capaces de controlarse, sudan, tiritan y se les quiebra la voz en la entrevista producto del nerviosismo y al darse cuenta de lo tenso que ellos mismos están se van estresando más y más. A un postulante incluso le corría la gota por la cara cuando lo estaba entrevistando, le preguntaba si desea un vaso de agua o que abriera la ventana para que se sintiera más cómodo, pero él insistía que quería seguir en la entrevista, probablemente par terminar rápido y poder retirarse. Al final este tipo de entrevistas se vuelven una tortura y no una oportunidad.

Otra experiencia que recuerdo es de una persona que llego a la oficina y se observaba que en cualquier momento se quebraba, tenía una pésima experiencia laboral, con maltrato de parte de su jefatura y al preguntarle ¿Por qué postulas a este cargo, si actualmente estás trabajando? la postulante se larga a llorar desconsoladamente y comenta su trágica experiencia, mostrando claramente que su postulación consiste en huir de dónde está y que no se atreve a denunciar.

¿Qué hacer?

  • Escuchar, acoger, calmar a la persona.
  • Ofrecer agua, café, incluso que salgan a darse una vuelta para que se distraiga.

 

 

El/la “No Motivado”

El desmotivado

“Si me llaman sería bueno, si no me llaman no importa”

Esta persona no exhibe nada de motivación con respecto al cargo que postula, a veces ni saben de qué se trata. No se entiende que desea, si lo obligaron a venir o si realmente le interesa el trabajo. Es muy difícil justificar un informe de una persona que no está realmente convencida de que le gusta el cargo que postula.

¿Qué hacer?

No hay mucho que hacer, rescatar lo que le apasiona, sus competencias y ver si realmente tiene algún potenciar para el cargo que postula.

 

El apurado

Apurado

“¿Cuánto dura la entrevista? ¿Podremos hacerla corta”

Este quiere todo rápido, no pensó que la entrevista incorpora tests psicológicos, revisión del curriculum, a veces es porque se “vino a escondidas del trabajo” y no aviso. En otras ocasiones es porque tiene otra entrevista laboral en un rato más. Algunos apurados son malhumorados, pesados, rudos en el trato, otros se dan cuenta en la entrevista que su apuro no es bien evaluado, que no se puede hacer una entrevista tan corta y solicitan hora para otro día para “hacer la segunda parte”.

El apurado anda siempre rápido y en el camino se le olvida el curriculum, certificado de antecedentes, ni trae referencias. Esto tampoco da una buena impresión al entrevistador. Con el apurado no hay nada que hacer, incluso a veces es tan rápida la entrevista que no hay mucho que informar.

 

  • Posted by Leik
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COMMENTS
Estimada Carolina: Estoy de acuerdo con los paturdos. En los últimos tiempos me ha tocado participar en procesos de selección, con pares que hasta te han preguntado y tu aprobaste el test. Jóvenes que están estudiando sin ningún límite, como si te conocieran toda la vida. Les moleta trabajar con personas con educación.
Entretenida columna con las experiencias. Sirven para mirarse al espejo y corregir ciertos comportamientos que a veces desarrollamos en las entrevistas de trabajo, aunque en mi caso solo he ido a una y me fue bien. :)

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